1. JUSTIFICACIÓN DE LA ELECCIÓN DEL TEMA
El tema de la religión y, en particular, su relación con la magia es uno de los campos de investigación antropológicos más estudiados. Existen numerosos trabajos sobre este tema, entre todos ellos destacan “La rama dorada” de Frazer y “Magia, ciencia, religión” de Malinowski. Hoy día, la gente suele ver la magia como algo propio de poblaciones atrasadas y salvajes cuando, en realidad, existe en todas las culturas y civilizaciones, sin ir más lejos, en España existen numerosos casos característicos de esta relación entre lo sagrado y lo profano como los tarots o el culto a las imágenes sagradas. Por su actualidad e inmortalidad a lo largo de la evolución de todas las culturas y por su carácter universal se ha elegido este tema para su desarrollo. La causa de que nos centremos en el Antiguo Egipto es que ésta fue una de las civilizaciones más influyentes para Roma y Grecia que después fueron ejemplos para la civilización actual europea, por ello consideramos de gran importancia histórica el conocimiento de esta cultura para conocer mejor la base de la nuestra.
La religión del Antiguo Egipto es de una complejidad extrema por la cantidad de dioses que existen y la dificultad de interpretar los símbolos de esta civilización tan separada temporalmente, por ello, la realización de este trabajo supone un gran esfuerzo de recopilación y contrastación de datos.
2. METODOLOGÍA DEL TRABAJO
El trabajo ha sido fruto de una recogida masiva de datos y de textos con información sobre el Antiguo Egipto y sobre la relación entre magia y religión. Por ello, hemos decidido primero situarnos históricamente para conocer el contexto en el que se desarrolla el trabajo.
Para esta primera parte, más histórica que de carácter antropológico, hemos utilizado el libro La religión egipcia de Presedo y diversas direcciones de Internet. Para abordar el tema principal, la relación entre la magia y la religión egipcia, hemos utilizado varios documentos, algunos de autores con título de antropólogo, como La rama dorada o Magia, ciencia, religión o de autores con titulaciones en Historia Antigua, Religión y magia en el Antiguo Egipto de Rosalie David.
En resumen, hemos realizado un trabajo bibliográfico con fuentes de diversos enfoques pero queriendo mantener siempre la objetividad propia de la Antropología y su método de trabajo
3. DESARROLLO DEL TRABAJO
3.1. Introducción a la relación magia-religión
Nuestro trabajo no podría empezar de mejor manera que reproduciendo las palabras que encabezan el primer capítulo de la obra de Malinowski: “No existen pueblos, por primitivos que sean, que carezcan de religión o magia”, con estas palabras queda claro que todas las culturas que existen o han existido tenían un carácter mágico o religioso.
La magia y la religión nacen en momentos emotivos de las sociedades y presentan soluciones a estas situaciones, estas soluciones, aunque pueda sorprendernos, no se basan en medios empíricos sino en pruebas de fe y creencias en fuerzas sobrenaturales. Ambos aspectos, tanto la magia como la religión, están rodeados de tabúes, ritos y ceremonias.
Es un hecho que la magia y la religión tienen la misma raíz. Cuando el humano aún no poseía la inteligencia para crear a los dioses, creía en "fuerzas naturales". Estas fuerzas se podían gobernar y dominar. El intento de gobernarlas y dominarlas dio origen a la Magia. Más adelante, estas fuerzas se humanizaron, y la Magia se convirtió en la Religión.
Por otro lado, entre ambos conceptos existe una gran diferencia. Con el tiempo las diferencias se marcaron poco a poco, y se hicieron más patentes. La Religión va delimitándose lentamente, especializándose en uno de los aspectos que constituye la Magia (preguntar, exigir y pedir). La Religión solo se centra en pedir.
Por Magia entendemos las técnicas sobrenaturales orientadas a alcanzar propósitos específicos. Estas técnicas incluyen conjuros, fórmulas y encantamientos utilizados con deidades o con fuerzas impersonales. Diferenciamos dos tipos de Magia, la homeopática o imitativa, por ejemplo los muñecos “vudú”, y la contagiosa que consiste en que cualquier cosa que se haga a un objeto se cree que afecta a la persona que alguna vez estuvo en contacto con él.
Una forma muy usual de aunar la Magia y la Religión se da en los rituales de paso o transición, tales como bautizos cristianos o los bar mitzvahs para los judíos. Los ritos de transición implican cambios de status social y suelen estar llenos de símbolos u objetos con valor religioso.
La religión, como universal cultural ha sido un tema muy tratado por numerosos antropólogos, uno de ellos, Wallace propuso que había cuatro tipos de religión: chamanística, comunal, olímpica y monoteísta. Los chamanes no son cargos religiosos a tiempo completo, sino figuras religiosas a tiempo parcial que median entre las personas y los seres y fuerzas sobrenaturales. Aún teniendo en consideración su carácter temporal, los chamanes asumen un papel social diferente al resto del grupo y debe de actuar con respecto a él.
Las religiones comunales tienen, además de chamanes, rituales comunitarios como ceremonias y ritos de transición. Aunque las religiones comunales carecen de especialistas religiosas a tiempo completo, creen en varias deidades que controlan diversos aspectos de la naturaleza.
Las religiones de carácter olímpico aparecieron con la organización en Estados tienen especialistas religiosos a tiempo completo (sacerdotes) y son politeístas.
El último tipo, el monoteísmo, también tiene sacerdocio y nociones de poder divino. En el monoteísmo, todos los fenómenos sobrenaturales son manifestaciones de un único ser supremo eterno, omnisciente, omnipotente y omnipresente, por ejemplo el cristianismo.
La religión tiene una labor social ya que ayuda a mantener el orden social, pero también puede ser un instrumento de cambio, a veces incluso de revolución. Por ejemplo, el cristianismo fue un movimiento de revitalización y revolución en el Imperio de Roma.
La forma normal en una relación con un dios es mediante la fe, entendida como la relación interpersonal entre un ser y un dios. Esta unión consiste en la comunicación con un ser cuyo núcleo personal permanece invisible e inaccesible para el otro. El que acoge esta revelación debe creer que estas manifestaciones externas corresponden con el mundo personal de quien así se expresa, esto es, ha de confiar en él y en sus expresiones. La fe es, en resumen, confianza en un ser divino.
En la magia la actitud básica no es la fe, sino la técnica, que es la manera normal de relación con las cosas. Y aquí se trata, en efecto, de que, por medio ciertos medios de carácter técnico, aunque carentes de toda base racional o científica, el lado oculto de este mundo se vea obligado a mostrarnos su secreto. Se trata, por tanto, de manipular ese mundo para dominarlo y ponerlo a nuestro servicio, independientemente de que los fines perseguidos con esas técnicas se consideren benéficos o malignos. Al no tratarse de una relación interpersonal, sino meramente técnica (cósica), no cabe aquí la exigencia de respeto a la libertad del otro, sino que se trata sencillamente de obtener información para dominar y alcanzar poder. Y con ello enlazamos ya con el tercer criterio de discernimiento entre la religión y la magia.
En la Religión, el hombre se diviniza en la relación con su dios por la gracia que le concede, lo hace mediante la oración, la súplica, la alabanza y la adoración; y mediante la proyección de esta oración en la relación con el mundo y especialmente con los otros seres humanos, en el espíritu del amor, el perdón y el servicio.
3.2. Importancia de la Religión y la Magia en la sociedad del Antiguo Egipto
La organización sociopolítica del pueblo egipcio obedeció a la relación que se estableció entre la dimensión religiosa y el aspecto económico, nos referimos a la divinización del Nilo como fuente primordial de sustento. Este esquema social deja ver una forma de mando en la que es una sola persona la que reúne en sí todos los poderes: político, judicial y administrativo y religioso.
A partir de esta reflexión podemos deducir que fuera el faraón quien ocupara el puesto principal en el gobierno, en la pirámide social, en la jerarquía religiosa y que, además, fuera tratado como una divinidad. A este sistema político fundamentado en la religión se le llama teocracia
La sociedad del Antiguo Egipto, y en general toda la vida del Antiguo Imperio, giraba en torno al Nilo. Existía la necesidad de realizar grandes trabajos hidráulicos que regulasen las crecidas del río, lo que obligó a crear una estructura social organizada cada vez más compleja que derivó en el Estado centralizado egipcio que todos conocemos a través de la Historia.
La sociedad estaba jerarquizada en tres niveles:
• Faraón: Depositario del derecho divino, se le atribuían todos los poderes por mediación de Horus.
• Altos funcionarios y sumos sacerdotes.
• Pueblo: Artesanos, campesinos, entre otros.
Centrándonos en la influencia de la religión y, por tanto, de la magia en la sociedad podemos ver como es eje central de la organización social y es capaz de explicar el porqué de ésta. El faraón era considerado el representante del dios Horus en la tierra y el enlace entre los dioses y los hombres, de este poder nacía su autoridad sobre el resto del pueblo y establece el escalón más alto de la pirámide social.
Por otro lado, los sumos sacerdotes tenían el deber de ofrendar a los dioses y conseguir su favor por medio de ritos y celebraciones, a cambio recibían tierras e ingresos. En templos como el de Karnak hubo una gran plantilla dedicada exclusivamente a esta labor, y ejercían gran influencia sobre el faraón y las clases dirigentes
Un escalafón por debajo del faraón y la familia real estaba la clase sacerdotal, que desempeñó un papel decisivo en los acontecimientos que constituyen la historia del Antiguo Egipto. En el siguiente peldaño social hallamos la clase de los funcionarios o cuerpo administrativo, integrada por nobles que contaban con amplios privilegios e influían, como los sacerdotes, poderosamente en el faraón. Dentro de este sector, los escribas se señalaban como figuras claves del imperio, ya que en sus manos provistas con cálamos para escribir, tintas y papiros estaba la tarea de consignar por escrito leyes y edictos imperiales, informes administrativos, actividades comerciales y textos sagrados.
Posteriormente, en la estratificación social se encuentran los soldados profesionales, en tanto que comerciantes y artesanos constituían el quinto estrato de la jerarquía social egipcia. Los comerciantes fueron uno de los gremios con más valor dentro del Imperio ya que mediante sus actividades de importación y exportación de mercancías eran quienes, en gran parte contribuían a mantener la supremacía egipcia.
Los campesinos formaban la penúltima clase social, y es fácil reconocer su importancia teniendo presente que Egipto era un país fundamentalmente agrícola. Por último encontramos a los esclavos que carecían de derechos.
El legado más sorprendente que nos dejó está sociedad también está influido por la Religión y la Magia, las pirámides de Gizeh, la Gran Esfinge y los fabulosos tesoros del rey Tutankhamón representan diferentes aspectos de la religiosidad egipcia: preparación para la muerte, creencia en dioses, creencia en una vida posterior a la muerte, etc. Por ejemplo, la supervivencia del cuerpo (momias) era la garantía para una vida más allá de la muerte. Dichas creencias inspiraron la edificación de grandes templos a lo largo del Nilo, templos que todavía hoy subsisten, tales como las salas de columna de Karnak y los grandes monumentos edificados por Ramsés II en Abu Simbel. Esta influencia religiosa también es patente en el arte egipcio.
Los sacerdotes egipcios eran una especie de funcionarios que se limitaban a alimentar mágicamente a los dioses mediante las ofrendas, por lo general, estas tareas eran realizadas dos veces al día y consistían en un rito de purificación del sacerdote (afeitado de cabeza y baño en el lago sagrado) antes de la entrada al sanctasanctórum, que eran la habitación donde se encontraba la estatua del dios venerado. La ceremonia que realizaban consistía en entrar purificados al santuario, abrir las puertas del armario sagrado (el “naos”), sacar de él la estatua del dios, limpiarla, cambiarle los vestidos y ponerle otros nuevos. Luego maquillaba la estatua, quemaban incienso delante de ella y después le entregaban las ofrendas. Seguidamente retiraban esas ofrendas, guardaban la estatua limpia en su naos y salían del sanctasanctórum, andando de espaldas y limpiando sus pasos mientras lo hacían.
No obstante, el trabajo de los sacerdotes no se limitaba a realizar esta ceremonia. Había ciertos sacerdotes que se encargaban de estudiar el cielo, vigilando las estrellas, las constelaciones y demás, de este modo podían llevar con exactitud el calendario. Las fiestas en honor a los dioses eran muy importantes, los sacerdotes encargados del culto ponían la estatua del dios en una barca portátil y la sacaban a hombros en procesión. Ese era el único momento en que la gente del pueblo podía ver al dios, puesto que estaba prohibido a los ciudadanos egipcios penetrar en el interior de los templos por no ser sacerdotes.
Existía otro tipo de sacerdote encargado de realizar las ofrendas necesarias para que una persona muerta pudiera seguir viviendo en el Más Allá. Otro sacerdote muy habitual era el “sacerdote sem”, que era el encargado de realizar los rituales durante el enterramiento de una persona. Uno de los cargos más importantes dentro de la organización sacerdotal era el “sacerdote lector” encargado de leer los pergaminos necesarios para que el ritual se realizase correctamente y garantizar su efectividad.
3.3. Magia y Religión en el Antiguo Egipto
Como ya hemos mencionado anteriormente, la Magia y la Religión tienen la misma raíz, ambas son un medio de entender la realidad, de dominar el mundo exterior y de librarse de los peligros de éste. Las dos se basan en la creencia en una fuerza que actúa sobre las cosas naturales, y que en el Antiguo Egipto se denominaba hkȜ.
Esta fuerza pertenece a los dioses y es causa de su poder divino, es decir, es lo que les hace diferentes a los hombres. Aún así, esta puede ser otorgada por los dioses a los hombres, que se pasan a llamar magos. Mientras que la religión utiliza las plegarias para pedir a los dioses su intervención en los asuntos de este mundo, el mago, consciente de sus poderes, actúa por sus propios medios recurriendo al conjuro. Esta distinción es meramente teórica porque debemos tener en cuenta que el mago, al saber que el origen de su poder son los dioses no opera contra ellos o al margen de los mismos. Sabemos de antemano que en las ceremonias culturales del Antiguo Egipto se utilizaban remedios mágicos como purificaciones, sahumerios, plegarias a Osiris, etc. Aún así tampoco podemos decir que los ritos egipcios eran puramente mágicos, los sacerdotes tenían conciencia de que realizaban un sacramento, es decir, tenía predisposición de implorar, no de exigir.
En el Antiguo Egipto podemos diferenciar dos tipos de magia, las dos bajo el velo de la Religión pero con diferentes finalidades. Ambas son legítimas y justificadas por la Religión debido a que no existe el concepto de “magia negra” (creada en el Medievo por la teología cristiana). Esto no quiere decir que no exista una magia prohibida, cabe citar el caso del proceso por la conspiración de finales del reinado de Ramsés III. Los dos tipos de magia son la superior y la inferior.
Como Magia inferior consideramos la magia de divertimento, tal y como aparece en el papiro Westcar y cuya finalidad es testimoniar la fuerza del mago. Este individuo opera basándose en dos principios, en una fuerza creadora de la palabra y en el valor evocador de la imagen. La palabra, el nombre, es la esencia de la cosa. Apoderarse de la imagen es hacerlo del objeto o persona representado en él y cualquier manipulación mágica de la imagen recae sobre la persona u objeto. Las fórmulas mágicas se fundamentan en el primer principio y las actuaciones sobre las imágenes en el segundo. Ejemplos pueden ser los ostrakask o “textos de execración” que son tejos de cerámicos con el nombre del enemigo que se rompían en pedazos para provocar en ellos la desgracia o las escrituras de las pirámides, destinadas a proteger al faraón muerto en su ascensión hacia los dioses y su integración en ellos, en el caso de estas escrituras, serán más adelante sustituidas por el libro de los muertos.
Aquí encaja la teoría de los innumerables amuletos encontrados en los yacimientos egipcios y que forman parte de la Magia más barata y eficaz en cuanto a que obra por sí mismo, es decir, no necesita del mago para funcionar, por ello son tan abundantes. Algunos de ellos son el ojo de Horus, el pilar de Osiris o la crux anxata.
OJO DE HORUS PILAR DE OSIRIS CRUX ANXATA
En Egipto adquiere dimensiones especiales la preocupación por la enfermedad y la muerte, por una parte se desarrolla una medicina precientífica que propone remedios, pero no pudo librarse de los aspectos mágicos-religiosos. Para conseguir el fin de la sanación, el mago acude a numerosos procedimientos, entre ellos destaca la utilización de conjuros o fórmulas mágicas arrogándose a la personalidad de Isis. También destacan las llamadas “estatuas sanadoras”, cuyo empleo es muy frecuente. Estas estatuas se encuentran en las puertas de los templos, los caminos, etc. solían ir cubiertas de escrituras mágicas y están montadas sobre un pedestal en forma de recipiente. La ceremonia mágica consiste en echar agua sobre la estatua, que debe discurrir por los signos y ser bebida por la persona que busca remedio a sus males. La magia defensiva tradicional es la que se transmite a través de los jeroglíficos y consistía en mutilar los símbolos de animales o representarlos con flechas clavadas para evitar que produzcan daños.
El mago puede actuar de muchas maneras pero una muy característica es el conjuro, de los que existen muchas variedades. La elección del dios al que se ofrece el conjuro se realiza mediante la búsqueda de una deidad que haya sufrido el mismo trance, Isis para las quemaduras, Osiris para ahogamientos, etc. Incluso se puede recurrir al chantaje buscando una deidad enemiga, como Madfet para evitar las mordeduras de serpientes. Se invocan con nombres secretos o en idiomas extraños y el recitado del conjuro se realizaba en voz alta, acompañándose de gestos y acciones que aumentaban su eficacia. Los conjuros constan de varias partes:
a) La ofrenda (ἐπίζνμα) consiste en cosas simpáticas al ser conjurado y relacionadas con él de manera insoluble e interna; se queman resinas o especies cuyo humo agrada al dios
b) La fórmula (λογο ζ αοίδη) en la que se menciona el verdadero nombre del dios, solo conocido por el mago, por lo que adquiere fuerza sobre él.
c) La manipulación mágica (πραξιζ) donde se utilizan todos los muñecos, dibujos y caracteres mágicos preparados.
d) Desenlace (απόλνσιζ), en este punto, si el dios accede a lo que se pide debe demostrarlo, borrando caracteres, símbolos, etc.
El mago debe utilizar una serie de materias relacionadas directamente con la magia. Comprende cosas muy variadas como cabellos, uñas, sangre, saliva, sudor, esperma, orina, etc. Al igual que la Religión, la magia egipcia formó parte de la herencia cultural que este pueblo dejó para las civilizaciones posteriores.
Debido a su espectacular importancia, hemos querido dejar un apartado únicamente para las prácticas funerarias de carácter mágico-religioso del Antiguo Egipto. Para entender lo que los egipcios pensaban de la muerte hay que partir de la concepción que tienen del ser humano, que para ellos es el resultado de la unión entre una realidad material (cuerpo) y una serie de entidades espirituales divinas de difícil interpretación, entre ellas destaca el Ba (alma), representadas como un pájaro con cabeza de hombre. Todo el conjunto de rituales y prácticas funerarias está destinado a recomponer esa relación y a garantizar su nueva existencia conjunta que ha de ser esta vez eterna.
Las concepciones acerca de la vida en el Más Allá no son unitarias ni claras, por un lado, el lugar de reposo de las almas se sitúa en el cielo convirtiéndose cada una en una estrella. Según esta concepción la diosa Nut será la protectora y receptora de los difuntos, la ascensión se realiza a través de un camino custodiado por el dios Seth quien solo permite el acceso a unos pocos. Por otro lado, se relaciona el paraíso con el Poniente, coincidiendo con el lugar por el que se pone el sol hundiéndose en la Tierra, así, surgen dioses como Khenty-Iment-yu, luego asimilado a Osiris y Anubis.
A todo este conjunto de creencias se superponen las doctrinas osirianas. Seguir fielmente el ritual que rodeó la recomposición y revitalización del cuerpo de Osiris y las prácticas funerarias y mágicas que sobre él aplicaron Isis, Horus y Anubis constituía el recurso para asimilar al difunto al dios muerto y resucitado hasta tal punto que se convierte en un nuevo Osiris. Se puede deducir que el muerto pasa por algún tipo de juicio o prueba de la que debe salir airoso para conseguir acceder a la glorificación en el Más Allá. El tribunal será presidido por el dios Geb o Ra. Si la prueba es superada el muerto puede convivir con los dioses o puede elegir vivir en el “País de los Bienaventurados”.
Un aspecto muy importante para los egipcios en éste ámbito es la conservación del cuerpo por ser el soporte material del que se nutren y con el que deben poder reunirse tras la muerte. De esta forma se produjeron las primeras momias, las momificaciones eran procesos rituales religiosos que posibilitan la conversión del difunto en un inmortal. Por lo tanto, los encargados del mismo son personajes sacros y sacerdotes, el principal de ellos recibe el nombre de “Canciller Divino”, junto a ellos están los “Sacerdotes Lectores” quienes recitan las fórmulas imprescindibles en cada momento. Una vez preparados los cuerpos para la inmortalidad, se organizaban los funerales, un cortejo fúnebre traslada el cuerpo al sepulcro; en él intervienen familiares, amigos, siervos, plañideras, sacerdotes, etc. se celebra un banquete y finalmente se cumplimentan ante el sepulcro los ritos finales, de entre los que destacan la “Apertura de la Boca”, que se suponía devolvía al cuerpo las facultades de que gozó en vida y lo preparaba para los nuevos poderes de los que dispondrá.
RITO DE LA “APERTURA DE LA BOCA”
La magia egipcia en general, y siempre bajo su relación íntima con la Religión, se compone por diversos elementos que son:
a) Complejo cuerpo-alma:
- Khat: cuerpo físico
- Ren: nombre
- Khabi: cuerpo astral o sombra responsable de la capacidad de movimiento y el poder sexual
- Ab: corazón, responsable de la capacidad de conciencia, intelecto, imaginación, emociones y recuerdos
- Ba: poder personal y se genera cuando el Ka es puesto en movimiento por la persona
- Ka: energía vital arqueotípica
- Sekhem: poder divino
- Khu: espíritu activo, inmortal e ilimitado
b) Neteres: significa dioses y son proveedores del Sekhem
c) Textos: El libro de los muertos se compone por fórmulas que se encuentran en los textos de las pirámides, fragmentos de sarcófagos y fórmulas de la nueva tradición religiosa tebana. Se escribieron en algunos muros de tumbas, sobre las vendas de algunas momias y sobre la superficie de papiros personalizadas (ushebties), amuletos, hipocéfalos, etc. Servía de guía y protección del fallecido en su deambular por el Más Allá, además de proporcionar ciertos trucos que garantizan su existencia eterna.
d) Objetos: simbolizan a los dioses y los más importantes son:
- Sistro: instrumento musical (sonajero), asociado a Isis y Hathor
SISTRO EGIPCIO
- Disco alado: asociado a Ra y Horus
DISCO ALADO
- Espejos: asociados a Hathor
- Cetros de poder
- Serpiente Uraeus: cobra en posición erguida, símbolo de sabiduría.
SERPIENTE URAEUS
- Nejej Heka: símbolo de Osiris y la realeza
NEJNEJ HEKA
- Djet: pilar con cuatro franjas horizontales símbolo de Osiris
- Udyat: ojo de Horus
- Pluma: símbolo de la diosa Maat
- Cruz de Ankh: símbolo de vida y fuerza vital
- Escarabajo: símbolo de la inmortalidad, transformación y regeneración
ESCARABAJO EGIPCIO
4. CONCLUSIONES
Como resumen de este trabajo, podemos deducir que tanto la Magia como la Religión tienen un origen común y que es base de sociedades antiguas como Egipto, quizás por ello, aún en la actualidad tienen gran peso. La Magia ha pasado a considerarse negativamente aunque este aún muy ligada a la Religión.
El Antiguo Egipto vivía de la Religión y la Magia, toda la actividad social y política tenía un fondo religioso y mágico patente en todos los aspectos. Por ejemplo, el poder del faraón sobre el resto de la población era su capacidad de contactar con los dioses y servirse de ellos. La Religión, que tuvo su fundamento básico en la Magia en sus primeros días, estaba todavía impregnada de ésta, aunque los rituales y ceremonias tuvieran intenciones religiosas (pedir que no exigir) a través de oraciones y rezos, se observaban rasgos típico de la Magia (amuletos, símbolos, etc.).
Por lo tanto, los antiguos egipcios mantenían una relación muy íntima con su Religión, muy relacionada con la Magia y, por tanto, poseían una cultura mágica muy amplia y que tuvo gran influencia en las culturas posteriores.
Por último, queremos subrayarla enorme cantidad de similitudes que encontramos entre la Religión mágica egipcia y la religión cristiana que se sirvió de ésta como fuente de inspiración para sus ritos.
5. BIBLIOGRAFÍA
-David, R. (2002): Religión y magia en el Antiguo Egipto. Barcelona.
- Frazer, J. (1981): La rama dorada. Madrid.
- Malinowski, B. (1994): Magia, ciencia, religión. Barcelona.
- Presedo, F. y Serrano, J. (1989): La religión egipcia. Madrid.
-www.egiptología.com
-www.antropos.galeon.com
-www.antropología.idoneos.com
Paginas Amigas
Galería de Libros
Entradas Populares
- Causas y Consecuencias de la invasión Norteamericana de 1846-1848
- Teorías del arte contemporáneo
- El otoño recorre las islas (obra poética 1961/1970)
- 500 Consejos para hacer el Amor
- Adios, Bandera Roja. Seleccion de Poesia Y Prosa (1953-1996)
- pilar sordo viva la diferencia
- oscuros de lauren kate descarga gratis
- MANUAL PARA LA DETECCIÓN DEL DELINCUENTE Y SOSPECHOSO
- colombia codigo penal actualizado 2010
- Geris mundiales